Cuando era chica, mis papás tenían un negocio de barrio. Vendíamos muchos productos, entre ellos, los de la marca MAROLIO. Recién salida al mercado (Nadie la conocía)
Me acuerdo clarito: nadie quería comprarlos, Ni nosotros con mi hermano, queríamos comer los productos de la marca. La gente los miraba con desconfianza, prefería otras marcas. Y mirá lo que es hoy MAROLIO: una marca súper instalada, conocida en todo el país.
¿Por qué te cuento esto?
Porque muchas veces queremos que nuestra marca tenga ese mismo reconocimiento ya mismo, y la realidad es que eso lleva tiempo, paciencia y mucha perseverancia.
La mayoría de mis clientas entienden ese proceso, pero recuerdo a una en particular que estaba desesperada por ser reconocida de inmediato. Quería resultados rápidos, sin tener en cuenta que eso requiere años de construcción o, si querés acelerar, una inversión fuerte en publicidad.
Ahí me cayó la ficha:
Estamos tan acostumbradas a ver en redes frases como “me hice millonaria en 30 días”, que olvidamos la parte real de la historia:
👉 Detrás de esos 30 días hubo 5, 7 o hasta 10 años de trabajo, prueba y error.
Y acá va mi reflexión:
❌ No te apures.
❌ No te compares.
❌ Entendé que cada marca tiene su proceso y su curva de aprendizaje.
Yo misma soy ejemplo de eso.
La Jessica de hoy puede resolver en horas lo que a la Jessica de hace 8 años atrás le llevaba semanas. Y por eso hoy puedo facturar en un mes lo que antes me costaba alcanzar en un año. Por eso te digo que nada se logra de la noche a la mañana, fueron años lo que me llevaron a ser la Jessica que soy ahora, años de aprender, equivocarme, mejorar y seguir (pasara, lo que pasara).
Así que sí, nada es imposible. Pero tampoco es de la noche a la mañana.
Al principio hay sacrificios, hay momentos de incertidumbre, pero también hay aprendizajes que te hacen crecer.
Y si necesitás una imagen para grabártelo: pensá en MAROLIO.
Esa marca que casi nadie quería… y que hoy, todos andamos cantando su jingle como si nada. 🎶

